{"id":1499,"date":"2026-04-08T01:00:50","date_gmt":"2026-04-08T01:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.anamagnolia.org\/?p=1499"},"modified":"2026-04-08T01:14:52","modified_gmt":"2026-04-08T01:14:52","slug":"no-debe-volver-a-pasar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.anamagnolia.org\/es\/no-debe-volver-a-pasar\/","title":{"rendered":"No debe volver a pasar"},"content":{"rendered":"\n<p>Recuerdo una imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>Viajaba en autob\u00fas de Santo Domingo a San Pedro. Pas\u00e1bamos por el peaje; me gusta ver las tonalidades de azul y verde que tiene el Mar Caribe en el parque nacional submarino La Caleta, justo frente al peaje. Una mano en el cristal del veh\u00edculo me interrumpe. Un vendedor, apresurado, se acerc\u00f3 a mi ventana con un peri\u00f3dico.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi la portada: cuerpos apilados en camiones, fotografiados, muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento me pareci\u00f3 que tomar fotos a tantos cad\u00e1veres estaba mal.<br>Nunca he olvidado esa imagen.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la representaci\u00f3n de la tragedia de Jiman\u00ed. Las im\u00e1genes de cientos de muertos fueron recogidas por todos los peri\u00f3dicos nacionales. El desbordamiento del r\u00edo Soliette \u2014conocido como r\u00edo Blanco en Rep\u00fablica Dominicana\u2014, un cauce que llevaba d\u00e9cadas sin manifestarse despert\u00f3 una noche, mientras todos dorm\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Una avalancha de agua, lodo y escombros atraves\u00f3 la frontera sin reconocer l\u00edmites: el fen\u00f3meno se origin\u00f3 en Hait\u00ed, pero la tragedia fue compartida.<\/p>\n\n\n\n<p>Las v\u00edctimas, entre haitianas y dominicanas, se acercaron al millar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es cierto: la naturaleza no se controla.<br>Pero hay cosas que no pueden volver a pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede volver a pasar que los cuerpos de quienes mueren en desastres sean exhibidos como objetos, como troncos arrastrados, en primeras planas.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Como si no tuvieran nombre, historia ni dolientes.<\/p>\n\n\n\n<p>El muerto tambi\u00e9n tiene dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo una alumna que investig\u00f3 sobre la dignidad p\u00f3stuma. Ten\u00eda raz\u00f3n en hacerlo. En la Rep\u00fablica Dominicana sigue ocurriendo que circulan im\u00e1genes de personas fallecidas en accidentes y tragedias, sin ning\u00fan tipo de respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco puede volver a pasar que olvidemos tan r\u00e1pido.<br>Que no sepamos qu\u00e9 ocurri\u00f3 con los hijos, con los hogares, con las vidas que quedaron suspendidas.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Que esas muertes no generen preguntas ni exigencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque si bien la naturaleza es imprevisible, el abandono no lo es.<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema de protecci\u00f3n del Estado debe prevenir, y cuando no pueda evitar, debe responder. No solo asistir, sino tambi\u00e9n reconocer.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, los a\u00f1os pasan y las tragedias contin\u00faan.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho tiempo despu\u00e9s, una f\u00e1brica de pl\u00e1stico explot\u00f3 en Santo Domingo. Estaba ubicada en medio de un sector residencial, rodeada de familias. Murieron personas dentro de ella. Algunos trabajadores, sin comprender plenamente el peligro, enviaron videos a sus familiares antes de morir; luego esos mismos videos circularon en redes sociales y en la televisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la naturaleza, estos hechos s\u00ed pueden prevenirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo fall\u00f3: en la ubicaci\u00f3n de la f\u00e1brica, en los controles, en los protocolos de seguridad.<br>Y eso no debi\u00f3 pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede ocurrir que los privados decidan, por s\u00ed solos, c\u00f3mo asumir\u00e1n riesgos que afectan a toda la colectividad.<\/p>\n\n\n\n<p><br>No puede pasar que el Estado sea t\u00edmido en regular d\u00f3nde se instalan industrias de alto riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p><br>No puede pasar que el crecimiento urbano ocurra sin planificaci\u00f3n.<br>No puede pasar que se normalice el peligro.<\/p>\n\n\n\n<p>No debe volver a pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra exposici\u00f3n, en un mercado en San Crist\u00f3bal, se llev\u00f3 la vida de decenas de personas. Otra vez el pl\u00e1stico y el gas se unen para demostrar protocolos d\u00e9biles.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como esos grandes eventos, pasan imprudencias cotidianas que generan historias personales que no salen en la prensa: una vieja olla de presi\u00f3n explota en la cocina de un apartamento familiar; &nbsp;en un barrio un vecino le roba la energ\u00eda el\u00e9ctrica a otro, sobrecarga los alambres y aparece el cortocircuito que mata a una familia completa; condiciones de hacinamiento que exponen a los m\u00e1s vulnerables; el pa\u00eds en el top ten con m\u00e1s accidentes de tr\u00e1nsito &nbsp;por descuidos; enfermarse es un dolor de cabeza, &nbsp;un dolor en el bolsillo, un dolor en el alma y una pu\u00f1alada en la dignidad; o fumigaciones irresponsables que terminan en muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>No son hechos aislados.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Son s\u00edntomas de una misma enfermedad: la improvisaci\u00f3n sostenida y la ausencia de control efectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa etapa debe terminar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la improvisaci\u00f3n siga marcando muchas de nuestras decisiones, en un pa\u00eds donde cada d\u00eda vivimos m\u00e1s personas y usamos m\u00e1s tecnolog\u00eda que trae su cuota de responsabilidad, las tragedias seguir\u00e1n pasando y creciendo en escalada, como esa que ocurri\u00f3 hace hoy justo un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tampoco debi\u00f3 pasar. Y especialmente porque no ocurri\u00f3 por la fuerza de la naturaleza, ni en una industria peligrosa: ocurri\u00f3 en el centro de una ciudad que aspira a ser moderna, en un espacio de recreaci\u00f3n, por muchos llamados \u201cmarca pa\u00eds\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no debi\u00f3 pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Me pregunto si como sociedad volveremos a olvidar. Y no hablo del recuerdo que revive los hechos, ni de la reacci\u00f3n que se queda solo en los culpables.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos d\u00edas que la prensa me presenta juicios, procesos y querellas me pregunto:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la exigencia de mayores controles en los espacios p\u00fablicos, tanto en los negocios como en aquellos que no lo son?<\/p>\n\n\n\n<p><br>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la demanda de presencia estatal en cada colmado, cine, discoteca, muebler\u00eda o iglesia que abre sus puertas en este pa\u00eds?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el reclamo colectivo de pol\u00edticas p\u00fablicas que impidan que esto vuelva a suceder?<\/p>\n\n\n\n<p>Que podamos entrar tranquilos a un cine, a una discoteca o a una iglesia, conscientes de que si est\u00e1n en funcionamiento es porque un ente, superior al simple esp\u00edritu de negocio, ha realizado las verificaciones que correspond\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto no es un tema de partidos: es la expresi\u00f3n de una cultura de improvisaci\u00f3n, de una institucionalidad todav\u00eda precaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque cuando lo inevitable sucede, se lamenta.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Pero cuando lo evitable se repite, se responde.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed, lo que falta, es respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Aqu\u00ed lo que falta es Estado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo una imagen. 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